Declaración. A las iglesias e instituciones evangélicas

Publicado el 15 de septiembre, 2017 por Observatorio Iglesia y Sociedad

Columnas

Santiago, 14 de septiembre del 2017

Hace poco más de un año, organizamos un culto conmemorativo junto a diversas iglesias e instituciones evangélicas. Conmemoramos los treinta años de la “Carta abierta a Pinochet”, un documento escrito en plena dictadura en el cual una organización evangélica, la Confraternidad Cristiana de Iglesias, realizaba un firme llamado al dictador para detener la violencia y la represión y exigir el retorno de la democracia. La organización de este culto conmemorativo puso en movimiento diversas iglesias e instituciones que, junto con hacer memoria, querían actualizar su compromiso eclesial y político con la justicia. Sin embargo, a un año de esta actividad, el panorama es desolador. Las energías movilizadas no fueron las suficientes.

Los organizadores del Te Deum evangélico han conseguido instalar en la opinión pública, con la complicidad indispensable de los medios de comunicación, la imagen de una iglesia evangélica dispuesta a emplear todos sus recursos para apoyar un proyecto político moralmente conservador y económicamente liberal. Su habilidad política ha sido, en esto, incuestionable. No perderemos tiempo explicándoles a ustedes, miembros de iglesias e instituciones evangélicas, que los organizadores del Te Deum no representan al mundo evangélico.

El objetivo de esta carta es hacernos responsables por permitir que sean estos evangélicos los que ocupen la agenda pública. Los múltiples lamentos por redes sociales y las cartas a los periódicos escritas por algún pastor son absolutamente inútiles si es que no van acompañados de la articulación de una voz alternativa a la dominante. Si no somos capaces de construir un referente permanente de iglesias e instituciones evangélicas capaces ofrecer una propuesta eclesial, política y económica alternativa a la representada por los organizadores del Te Deum y otras instancias actualmente existentes, nuestro testimonio será completamente silenciado.

Es hora de abandonar las pequeñas rencillas denominacionales e institucionales y ser capaces de construir una mesa de coordinación que, si bien puede ser un grano de mostaza en medio de este desierto, quizás crezca y se haga árbol y las aves del cielo hagan nidos en sus ramas.