Fundación Vasti: Visibilizar la violencia hacia la mujer dentro de las iglesias

Publicado el 06 de diciembre, 2016 por Observatorio Iglesia y Sociedad

Entrevistas

Fundación Vasti

“Visibilizar la violencia hacia la mujer dentro de las iglesias”

En medio de la visibilidad tristemente lograda por los casos de femicidios, el surgimiento del movimiento “Ni una menos” y la crítica realizada por sectores conservadores dentro de la iglesia evangélica a lo que ha decidido llamar “ideología de género”, nos encontramos con un trabajo silencioso y decidido desde las iglesias para contrarrestar la violencia hacia la mujer dentro de las mismas iglesias. Esto es Fundación Vasti, un trabajo iniciado por la iglesia Asamblea de Dios, más puntualmente por la Iglesia Rey de Gloria en Ñuñoa.

Conversamos con la familia Robles Gómez, parte del equipo de trabajo de Fundación Vasti, Claudia, Gustavo y Pamela, quienes compartieron con nosotros parte de las actividades que realizan y las proyecciones de la Fundación.

 
img_7032¿Cómo inició la Fundación Vasti?

Comenzamos como un  ministerio de una iglesia que trabajaba con mujeres, en las Asambleas de Dios de Chile, específicamente en Ñuñoa, en la iglesia Rey de Gloria. Partimos el 2009 haciendo un retiro, pensando en las necesidades de las mujeres de la iglesia, , hicimos un retiro de 60 a 70 mujeres, donde se hablaron temas puntuales, de salud, emocionales, psicológicos y hablamos un poco de violencia, que no era nuestro centro pero si lo tocamos, y terminando ese retiro nos dimos cuenta que hablar de violencia era una necesidad, que no estaba visualizada dentro de la iglesia y empezamos a conformar un grupo interdisciplinario de gente que quería ayudarnos a tratar este conflicto. En una primera fase, nos acompañaron no solo profesionales de las ciencias sociales, sino también del área de la estética y salud corporal (masajistas, peluqueras, acupunturistas, etc.) para, sanarles por fuera y hacerles un cambio de look. Eso fue toda una primera fase. En el 2010 y 2011, trabajamos para formalizarnos y nos conformamos como la Fundación Sanidad Integral y comenzamos a trabajar con otras iglesias de otras denominaciones: pentecostales, bautistas, aliancistas, la iglesia Cuadrangular, la iglesia de Vitacura, que nos permitieron entrar en sus iglesias y específicamente trabajar con pastoras. Fue una etapa de mucho aprendizaje que nos permitió conformar un equipo. Por lo difícil del paso de ministerio a una organización no gubernamental, por esas fechas comenzamos a tener problemas internos con el directorio, eso hizo que cerráramos la Fundación Sanidad Integral. Teníamos objetivos distintos y formas de trabajo distinto. Sin embargo, algunas de nosotras sostuvimos el trabajo y eso llevó a la formación de lo que es hoy la Fundación Vasti. Formada por un equipo multidisciplinario que pertenece a distintas congregaciones y denominaciones, y que se propuso como objetivo hacer prevención contra la violencia hacia las mujeres en las iglesias, concientizando, y en un tiempo más entregando también tratamiento terapéutico. Ese es nuestro trabajo hasta ahora.

¿Qué se propone como objetivo la Fundación Vasti?

Hace poco tuvimos una reunión para reclutar voluntarios, y les contábamos que uno de los grandes cambios que hay -y que fue un aprendizaje que obtuvimos de la primera fundación-, fue cambiar el foco. La primera fundación buscaba la sanidad de las mujeres y ese era el objetivo y en eso estaba concentrado el trabajo, por eso construimos el equipo de psicólogas y realizamos el trabajo con la autoimagen, a través de cambio de look, masajes, etc. buscando propiciar que las mujeres fueran conscientes de su cuerpo; pero nos dimos cuenta que esto no era suficiente, porque luego las mujeres, al volver a las realidades de sus comunidades, se encontraban con sus pastores y estos muchas veces frenaban este trabajo diciéndoles que lo que nosotros hacíamos no era de Dios. El resultado era que ellas abandonaban el tratamiento. Una mujer que nosotras estábamos atendiendo, fue asesinada por su esposo; ella abandonó el trabajo terapéutico, precisamente porque su pastor le dijo que tenía que esperar, ser paciente y orar para que Dios hiciera los cambios. Esta situación nos removió y provocó cambios en nuestra forma de trabajo. Nos dimos cuenta que debíamos hacer las cosas de manera distinta, cambiando el foco. En eso estamos hoy en día, consideramos que el campo de intervención tiene que ser más amplio y que lo que hay que atacar es la estructura, para ello es fundamental el trabajo de concientización, educar, generar mucho material, libros, textos, para ir planteando alternativas de lectura de la Biblia y alternativas a la forma tradicional de organizar la iglesia, en esto está enfocado nuestro trabajo hoy. Obviamente, en medio de este trabajo aparecerán casos de los que tendremos que hacernos cargo también.

Algo que hemos querido hacer desde la Fundación, y por eso la llamamos Fundación Vasti, es que queremos trabajar desde las comunidades de fe, desde el espacio pastoral, en las relaciones que se dan en las comunidades de fe. Por eso el nombre, nuestro nombre es confrontacional, y es a propósito, porque Vasti es un estigma, Vasti es un personaje oscuro del que no se conoce mucho a nivel de iglesia y que solo se ha estigmatizado sin que la Biblia misma la estigmatice. La Biblia no presenta ninguna crítica hacia ella pero la iglesia sí. Molesta la identificación con Vasti, muchos me han preguntado porqué no Ester, si ella era la buena, no Vasti. Esta incomodidad nos permite elaborar una propuesta distinta de lectura de la Biblia, menos misógina, con una hermenéutica de la sospecha, contextual, pero no en un plano avasallador, y quizás esa sea la misión de la Fundación Vasti, puesto que tenemos como misión dialogar, provocar encuentros y espacios, llevar a la reflexión, porque estamos dentro de un núcleo históricamente opresor hacia la mujer, por eso creemos que si se quiere hacer algo significativo dentro de la institución ésta tiene que tender el diálogo, ya que las iglesias fundamentalistas tienen un mecanismo de defensa ya probado por siglos: “la excomunión”. Ese mecanismo funciona, viene funcionando desde hace mucho tiempo, lo que molesta se excomulga, lo extirpan. El problema de esto es que al ser extirpado, al estar en las fronteras, no puedes hacer mucho dentro delas comunidades de fe. Nosotros no queremos eso, queremos incomodar, queremos ser una incomodidad constante, pero que vaya afectando, que se viralice pensando por sobretodo en las nuevas generaciones, por eso Fundación Vasti desde su reapertura ha estado trabajado en educación, talleres matrimoniales, talleres hacia las mujeres, en encuentros con pastoras de distintas denominaciones, cuestionando o removiendo las estructuras. Esta ha sido nuestra línea de trabajo.

img_7037

¿Cómo imaginan el trabajo de la Fundación en los próximos años?

Estamos preparándonos para ello. Ahora comenzamos a hacer el trabajo con el que debimos comenzar. La antigua fundación partió al revés, en lo que ahora nos parece que es un trabajo a largo plazo: que es la terapia, la intervención, el tratamiento, la acción legal, el aislamiento de las personas que necesitan protección, eso debió haber sido al final y no al comienzo como quisimos anteriormente, eso provocó muchos problemas, porque no teníamos la infraestructura, no estábamos preparados para eso.Ahora partimos al revés, partimos educando, preparando, conformando un equipo. Para eso estamos convocando a voluntarios, para lograr al mediano plazo no solo estar educando, sino volviendo al tratamiento, volviendo a atender mujeres, sobre todo a aquellas que tienden a desertar de los programas de la mujer del Estado. Los centros de atención a la mujer atienden desesperanzados los casos de mujeres evangélicas porque ellas suelen abandonar prontamente la terapia, se trata de una desesperanza aprendida en los profesionales, Incluso, muchos de ellos, al saber que son evangélicas ven ahí un agravante, porque la experiencia les dice que las mujeres evangélicas que llegan a terapia tienden a ser boicoteadas por sus propias comunidades de fe. Con estas mujeres creemos que tenemos una función importante, puesto que al tener un mismo lenguaje, y hablarles desde la fe les tranquiliza, además de acompañar y mostrarles que a través de la terapia no se están volviendo contra Dios. Esta es una acción real que podemos lograr.

 

img_7071Este jueves 8 ustedes presentan un libro, ¿pueden contarnos de qué trata?

Si, preparamos un material que es cortito, que no pretende llegar a grandes ligas. Es un libro de dos partes, la primera la hago yo (Claudia), porque he estado en la práctica y he sido la que da las charlas, para ello me he capacitado con el Estado obteniendo un certificado de prevención. El material de las charlas que doy es el que encontrarán en la primera parte del libro sobre la violencia de género en las iglesias evangélicas y cómo abordar el problema de manera contextual. De la segunda parte se encarga Gustavo, mostrando bíblicamente, que Dios vino a dignificar a la mujer con los textos bíblicos explicados. Es un libro sencillo, para que la gente pueda entender. La idea es difundir y generar una pequeña ganancia para las actividades de la fundación.

No pretendemos hacer un libro de teología feminista, es solo un manual que pretende hablar de la violencia de género, cómo está tipificada en Chile, definir el círculo de la violencia; el objetivo es poder dar herramientas para interpretar mi realidad y reconocer si acaso estoy en medio de un círculo de violencia. Sobre todo cuando hemos naturalizado ciertas formas de violencia. Por eso está escrito en un lenguaje sencillo.

La segunda parte es una pequeña hermenéutica, es una invitación a la relectura de los textos. El primer apartado trata sobre un análisis de los clásicos del sometimiento de la mujer al hombre, por ejemplo:“la mujer calle en la congregación”; todos estos textos los hemos leído desde su contexto, sociológica y culturalmente, tratando de hacer una lectura liviana, más histórico gramatical que una hermenéutica feministas de la sospecha. Hemos sido cuidadosos para provocar un puente y subir un peldaño y no caernos de bruces. Luego hacemos un pequeño recorrido del actuar de Cristo con las mujeres de su tiempo. Jesús rompió estructuras como ningún otro rabino de su tiempo, como por ejemplo escoger discípulos mujeres, llamar a las mujeres hijas de Abraham, porque ese es un dicho determinado a los varones, las mujeres son hijas de Sara, de Lea, pero no de Abraham. Ante eso cualquier rabino se iba de espaldas. Estos textos los tocamos, los abrimos, ni siquiera los peleamos, preguntamos: ¿Qué le parece lo que Jesús hace?Encontramos nuevos sabores en los textos, sabores ricos. Muy probablemente cualquier teóloga feminista nos dirá que nuestra propuesta es muy básica. Este texto tiene la intención de ser revisado con el tiempo, solito va a ir creciendo, a medida que vaya ganando terreno diremos: “ya leímos estos casos, ahora releamos de nuevo, ahora vamos un poco más allá”. Nuestro problema es que si mostrábamos el problema de golpe, sería un libro muy grande, nadie lo leería, porque siendo honesto la teología feminista se lee muy poco.Nuestra idea era ir generando dudas, formulando preguntas, así una nueva edición del texto abrirán una trinchera más, así vamos avanzando más allá.

El texto se llama: “Violencia de género en la iglesia y en la interpretación bíblica”.

Los invitamos para el jueves 8 de Diciembre a un lanzamiento entre amigos, a las 18.00 hrs. en la Iglesia Rey de Gloria en Exequiel Fernández 52, Ñuñoa.

También haremos un nuevo llamado a quiénes quieran participar con nosotros como voluntarios en la Fundación para este domingo 11 a las 18.00 hrs. en la iglesia Rey de Gloria.

Facebook: Fundación Vasti